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El problema de la salud en el Perú, por Ciro Gálvez

RUNA asignará el 4% adicional del presupuesto estatal para el sector salud. “Brindaremos una salud de calidad con personal preparado y competente con sueldos dignos”. En nuestro país, el Estado no cumple con garantizar el derecho a la salud de los ciudadanos. La cobertura de hospitales y postas de salud es muy limitada, y llega principalmente a las capitales, dejando de lado a toda la población que vive en el campo, mayormente compuesta por miembros de los pueblos originarios. Y a donde llega, generalmente llega mal. El servicio de salud pública es muy precario pues los distintos gobiernos no le han dado mayor prioridad, lo que se traduce en innumerables historias que atentan contra la dignidad no solo de los pacientes y sus familias, sino también del personal médico y administrativo de los centros de salud. Cuando el partido Runa llegue al gobierno, impulsaremos una reforma integral del sistema de salud pública, promoviendo la unificación de los distintos subsistemas actualmente existentes (Essalud, Minsa, fuerzas armadas, etc.) para que los recursos se usen de manera más eficiente y toda la red nacional de salud atienda a los ciudadanos sin hacer distinciones o poniendo trabas burocráticas que terminan generando exclusión. También se brindará una salud de calidad con personal de salud y administrativo competente y con sueldos dignos. Es indispensable mejorar las condiciones laborales, con remuneraciones dignas, de todas las personas que ponen su esfuerzo en cuidar nuestra salud. Actualmente se les llama héroes por atender día a día a la pandemia, pero igual se les maltrata continuamente. Además, buscaremos superar la brecha hospitalaria. Actualmente existen decenas de hospitales en todo el país que no se han concluido, por trabas burocráticas o por problemas de corrupción. Debe concluirse la construcción e implementación de nuevos hospitales, además de modernizar los actualmente existentes. Nuestros hospitales antiguos están en condiciones tan precarias que en algunos ni siquiera han podido implementar plantas de oxígeno de emergencia por cuestiones tan simples como no contar con energía eléctrica trifásica. Pero, además, la ampliación de la cobertura hospitalaria es indispensable para atacar un mal endémico de nuestro país: el asfixiante centralismo limeño. Actualmente, no todas las regiones tienen suficiente personal especializado ni equipos, ni infraestructura, por lo que muchos peruanos que viven en diversas provincias tienen que viajar hasta Lima para recibir atenciones que deberían estar disponibles en todo el Perú. Además, para combatir el centralismo, tanto limeño como en las propias capitales departamentales, tenemos que reforzar las postas a nivel nacional. Pero también debemos recuperar los conocimientos ancestrales sobre plantas y tratamientos naturales y promover la investigación química y farmacéutica para industrializar la enorme biodiversidad con la que contamos. Con nuestra mega diversidad, el Perú debería ser una potencia farmacéutica mundial, además de investigar y producir medicamentos genéricos al alcance de todos los bolsillos peruanos. Asimismo, tenemos que impulsar mayor participación ciudadana para la donación de sangre y de órganos. En nuestro país apenas existen 2.3 donantes de órganos por cada millón de peruanos. Pero todos los años normalmente tenemos un rango de pacientes en lista de espera que supera las 7000 personas. Tenemos que ser realistas: para mejorar considerablemente la salud se requieren invertir muchos recursos. Por eso para el 2022 asignaremos 4% adicionales del presupuesto estatal para el sector salud. Para ello se tomarán los recursos no ejecutados por tantas instituciones a nivel nacional y solo se les reasignará para el próximo año un monto similar al que han logrado ejecutar, para redirigir los recursos a mejorar la salud, entre otros sectores prioritarios. Estos son planteamientos generales para mejorar nuestro sistema de salud, pero además necesitamos atender la pandemia del Covid 19 con mayor efectividad. Por ello, vamos a reforzar las postas y construiremos hospitales de campaña. Todas las postas deberían contar con pulsioxímetros y medicamentos. Aumentaremos también la capacidad de vacunación. Aceleraremos el ritmo de vacunación, pero también permitiremos que la iniciativa privada complemente este esfuerzo. Pero obviamente las vacunas privadas no deben abrir otro escenario para el abuso que se ha visto con las clínicas privadas, medicamentos, oxígeno, etc. Por eso, permitiremos que las empresas privadas puedan importar y aplicar vacunas, pero con control de precios. Ninguna vacuna debería costar más de 50% de una canasta básica familiar, para evitar que se siga destruyendo la economía de las familias peruanas. Que las empresas privadas demuestren su eficiencia y compitan por brindar las mejores vacunas al mejor precio, dentro de ese límite. Finalmente, consideramos que deben implementarse plantas de oxígeno en todo el país. Según han informado los medios de comunicación, la Pontificia Universidad Católica del Perú cuenta con plantas de oxígeno de 50 m3/hora, con lo que se podrían abastecer 50 balones de oxígeno al día. En un gobierno de Runa se implementarían plantas de estas características en todas las provincias del país: una por provincia, una adicional por capital de provincia y, en Lima, una por distrito, lo que suman un total de 263 plantas. Debería autorizarse la compra de estas plantas de manera urgente, no solo al MINSA sino también a municipios y gobiernos regionales. Y no solo a la misma Universidad Católica, sino a también a cualquier otro proveedor que pudiera brindarlas de manera urgente con esas mismas características y con ese precio máximo.  Estas plantas tienen un costo de US$200 mil dólares, por lo que implementar 263 costaría US$ 52 millones 600 mil, lo que representa aproximadamente solo el 0.1% del presupuesto estatal. ¿Acaso no es un costo que se justifica para que nuestros compatriotas no se sigan asfixiando?